El día en el que nació el Tour de Francia

Últimos años del siglo XIX. El periodismo tal y como se entiende hoy día –en realidad tal y como se entendía en el siglo XX- está dando sus primeros pasos. En Francia estalla un gran escándalo político-militar que divide al país en dos bandos enfrentados. La prensa será la encargada de difundirlo por todos los rincones de la nación. El ‘Affaire Dreyfuss’ tuvo finalmente consecuencias imprevisibles, desde el establecimiento del Sionismo como movimiento político internacional hasta la creación de lo que se convertiría en la gran prueba por etapas del ciclismo a nivel mundial, el Tour de Francia.

Alfred Dreyfuss era un joven oficial de artillería de origen judío al que en 1894 se acusó de alta traición por haber filtrado –supuestamente- información militar secreta a la embajada alemana en París.  Finalmente se le condenó a cadena perpetua y se le desterró a la Isla del Diablo, en la Guayana francesa. Dos años después se descubrió que el verdadero traidor había sido otro, un Mayor de la Armada, Ferdinand Walsin Esterhazy. El alto mando militar no podía permitir semejante escándalo, por lo que se suprimieron las pruebas y Esterhazy quedó absuelto.

Sin embargo, algo se debió filtrar, porque poco después el gran escritor Émile Zola publicó una carta abierta en la que reclamaba un nuevo juicio. La carta se publicó en portada en el periódico ‘L’Aurore’ y el país se dividió en Dreyfussistas  -destacaba gente como Poincaré o Clemenceau, entre otros- y anti-Dreyfussistas como Drumont, director del periódico anti-semita ‘La Libre Parole’.

El escándalo salpicó al periódico deportivo líder de la época, ‘Le Vélo’, dividiendo a su cúpula directiva, pro Dreyfuss, con sus anunciantes, contrarios al nuevo juicio. Esta discordia derivó en la creación de un nuevo periódico de los anunciantes que dirigiría Henri Desgrange, periodista y ciclista, recordman mundial de la hora, y de los 50 y 100 kilómetros. La primera edición de ‘L’auto’ salió a la calle el 16 de octubre de 1900. Pero el nuevo medio no salió bien parado de su competencia con ‘Le Vélo’, perdiendo cada vez más tirada. A la desesperada, la cúpula tomó una decisión que salvaría al periódico para siempre: Patrocinar una carrera ciclista de varias etapas alrededor del país.

Desgrange ha pasado a la historia como el creador del Tour de Francia y se ha llevado todo el mérito. No fue exactamente así. Del mismo modo que el invento del teléfono se le atribuye a Alexander Graham Bell cuando hoy se sabe que fue Antonio Meucci, la idea del Tour se le ocurrió en realidad a uno de los periodistas de Desgrange, Géo Lefèvre. O tampoco. Lefèvre simplemente soltó lo primero que se le ocurrió en una reunión con los jefes, asustado por su futuro laboral. A veces, las mejores ideas surgen así, de chiripa. Que se lo digan a Newton, bendita manzana. El ‘Padre’ del Tour no sólo no tuvo la idea. Al principio se mostró hasta suspicaz, sin querer verse demasiado mezclado con la idea por si salía mal.

El 19 de enero de 1903 ‘L’auto’ anunció que el primer Tour de Francia consistiría en una carrera de cinco semanas, del 1 de junio al 5 de julio. Los corredores tendrían que abonar 20 francos para poder participar. Ante el poco éxito de convocatoria, finalmente se cambió a una carrera de tres semanas –del 1 al 19 de julio- como la actual, y se bajó el precio a los participantes a la mitad, a la vez que se aumentó el premio total a 20.000 francos. Con estas condiciones, se apuntaron 79 ciclistas –o suicidas, según se mire-, todos profesionales o semi-profesionales, de los cuales 60 empezaron la carrera. Había nacido el Tour de Francia.

Las diferencias de la primera ‘Grande Boucle’ con respecto a la de hoy en día eran significativas. La carrera consistía en seis etapas, cada una de las cuales rondaba los 400 kilómetros, sólo pensarlo y me mareo. La primera, por ejemplo, llevaba de París a Lyon, 467 kilómetros. Un paseíto.

Las rudimentarias bicicletas de la época eran mucho más pesadas que las de ahora, las carreteras casi todas adoquinadas, un infierno en plena Tierra. Los ciclistas corrían de día y de noche -los sindicatos estaban algo verdes todavía-. No terminar una etapa no les impedía volver a tomar la salida en la siguiente. Eso sí, les inhabilitaba de cara a la clasificación general. Tampoco había equipos, sino que los participantes corrían de manera individual, por su cuenta y riesgo. Era una prueba más de supervivencia que una competición deportiva. Al menos, la mayor parte de las etapas eran llanas, aunque una incluía el ascenso a una gran montaña.

El ganador del primer Tour de Franca fue Maurice Garin, con un tiempo de 94 horas y 33 minutos. Los más de 6.000 francos que se embolsó de premio le sirvieron para comprar la gasolinera en la que trabajaría el resto de su vida, las cosas han cambiado.

El éxito de la carrera fue rotundo. La tirada de ‘L’auto’ prácticamente se multiplicó por seis. Cuando al año siguiente se celebró la segunda edición ‘Le Vélo’, el periódico líder hasta 1903 había cerrado. Desgrange se apuntó el tanto y su nombre se asoció desde entonces a la mejor vuelta ciclista del mundo, de la que fue director desde su primera edición hasta 1939.

PD: En 1906 Alfred Dreyfuss recuperó su cargo en el ejército, después de que se demostrara que su condena no había tenido ningún fundamento. Fue nombrado ‘Chevalier’ de la Legión de Honor francesa, y se retiró como teniente coronel.

PD 2: El Sionismo se salió con la suya.

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